Casament de Blanca Baltà Aymar i Ignacio Artiach Castañón
Basílica de la Mare de Déu de laMercè de Barcelona, 3 de octubre de 2026. Sant Francesc de Borja.
Estimados
Blanca e Ignacio, estimados hermanos y hermanas.
¡Enhorabuena! Llegáis al sacramento del matrimonio después de un proceso maduro y de una profunda reflexión. Vosotros, Ignacio y Blanca, sois personas que buscáis tiempos de calidad para conversar y compartir, para diseñar este hermoso proyecto en común. Para soñar en los que vendrán…
Un saludo cordial a los que habéis venido de Sinaloa y de
Puerto Vallarta y de la Ciudad de México.
¡Vaya pachangón que vais a organizar manos! (También de Suecia, de Marruecos, de Madrid y de otros puntos). Saludo especialmente a este matrimonio marroquí-español de primera fila. Buena gente.
Qué
es el tiempo? se pregunta San Agustín en las Confesiones. Si nadie me lo
pregunta lo sé. Cuando alguien me lo pregunta no lo sé. Para el insigne
pensador -un converso- ni el pasado ni el futuro existen de manera objetiva, ya
que el primero ya pasó y el segundo aún no llega, por lo que la única dimensión
real es el presente. En consecuencia, define el tiempo como una
"distensión del alma", una realidad mental donde la memoria retiene
el pasado, la atención percibe el presente y la expectación anticipa el futuro
Hoy
volvemos a recordar, es decir a pasar por el corazón tantos momentos vividos.
Personalmente, Blanca, pasan por mi corazón muchas celebraciones familiares…
las bodas de tus abuelos Joaquim y Montse, la emotiva despedida de tu abuelo el
tiet Joaquim, que partió tan joven un día de Sant Jordi… los esponsales de tus
padres José Ignacio y Nuria, aquí en este mismo altar… las de tus tíos Montse y
Enrique (a quien hoy deseamos una plena recuperación), la de Pepe y Anna hace
ya casi un año y medio... Y tengo la certeza de que pasan también por tu mente
Ignacio y por la de tus padres Jaime y Montse, muchos momentos estelares de los
que hay que hacer con sencillez y hondura, memoria agradecida.
Tengo
la certeza de que en el fondo de vuestros corazones hay un sentimiento de
gratitud hacia ellos, hacia vuestros padres. Gracias a que ellos un día se dijeron que sí y
se unieron, vosotros estáis hoy aquí.
Cuando
visitamos Tierra Santa, en Caná de Galilea, los matrimonios tienen la
oportunidad de renovar sus promesas matrimoniales. En muchos ojos hay lágrimas.
Es muy importante celebrar los aniversarios. Hay parejas que dicen que lo
celebran cada día, que así sea. Pero las fechas son como estrellas que iluminan
nuestro camino.
La
clave para interpretar el momento presente nos la da el evangelio que hemos
proclamado. En Caná, lo hemos escuchado en el evangelio, hubo un problema importante.
Nos lo recordaba el párroco de esta basílica, el P. Fermín, el mismo día de la
Merced comentando este evangelio. En un
contexto en el que las bodas duraban siete días, el vino se acabó y muy pocos
fueron conscientes de ello: solo María y los que servían. Cada tinaja tenía una
capacidad de unos 80 a 120 litros, por tanto, un total de entre 500 y 700
litros. Son muchos litros de agua. Son muchos viajes al pozo. Son muchos cubos para
llenar las tinajas destinadas a las purificaciones rituales. Esto me hace
pensar en la regla de oro de tu patrono San Ignacio de Loyola, que es una regla
de presente: «actúa como si todo dependiera de ti, sabiendo que
en realidad todo depende de Dios», ¡qué hermoso! La amistad entre los esposos,
la amistad matrimonial, la amistad entre padres e hijos, entre hermanos, entre
abuelos y nietos, hay que irla forjando día a día.
Vivimos
en una sociedad distraída y dispersa. Corremos el riesgo de olvidar lo que
realmente vale la pena, la amistad, el diálogo en profundidad, el amor, la
ternura, la compasión…Y momentos estelares como el de hoy nos ayudan a cobrar
conciencia del presente. Muchos viven hoy la ley del mínimo esfuerzo y se
resisten a salir de su zona de confort. En nuestras familias, Blanca e Ignacio,
esto no es así. Vosotros sabéis la importancia del trabajo que debe saberse
combinar diariamente con la fiesta. Esta
celebración de hoy es la fiesta más importante de vuestra vida, es un gran presente.
Es un momento de calidad extraordinario, inolvidable. La celebración de la
eucaristía y de los demás sacramentos, constituyen un tiempo fuera del tiempo.
Son instantes de presente en los que saboreamos la eternidad. La carta de San Pablo nos ha
estimulado a vivir el amor en todas sus dimensiones. Hoy nace una nueva
iglesia. La familia es una iglesia doméstica. Aquí lo importante no es solo el
adjetivo, por encima de todo, el sustantivo: “iglesia”. Que la mesa de vuestro
comedor sea un altar.
Y
futuro. También vuestros hijos, los que un día nacerán de vuestro amor, de
vuestro consentimiento y de vuestra paternidad responsable, se alegraran del
día de hoy. Cuando vean las fotografías y el vídeo, cuando dentro de unos años tengan la oportunidad de
escuchar vuestro “sí”, dirán, “gracias a este sí, existimos”. Y no solo ellos. Creo
que hoy estáis poniendo una semilla de futuro. Estáis ayudando a que algunos
amigos vuestros se decidan a dar el paso que desde hace tiempo están esperando
dar. Les estáis diciendo que se casen de una vez…
Un
día de Navidad de 2022, en casa de l’àvia Montse, estabais reunidos, vosotros
dos, Montse, Nico, Pepe, Anna, Enrique…Y yo os dije que me sentía en el paro,
que quería trabajar… No está mal en menos de cuatro años lo que hemos logrado.
Os
casáis a los pies de Nuestra Señora de la Merced, redentora de cautivos, que
fue la primera advocación mariana de América. La devoción a la Virgen de la
Merced en México llegó con la llegada de la Orden de los Mercedarios en 1574.
Edificaron uno de los conventos más importantes al oriente de la Ciudad de
México. Que ella proteja y bendiga vuestro nuevo hogar.
De
pequeño, veía todavía más grande la enorme imagen de la Mercè que corona la
cúpula de la iglesia donde nos encontramos. ¿Por qué es tan grande le pregunté
a tu bisabuela Pepita? “Para que los marineros la vean desde el mar” me decía
ella, sabiamente. Que vuestra unión Blanca e Ignacio, sea un faro luminoso. Y
permitidme que transforme mi deseo en plegaria.
Sonet a Ignacio Artiach Castañón
i Blanca Baltà Aymar en el dia joiós del seu casament. Basílica de la Mare de
Déu de la Mercè, Sant Francesc de Borja 3 d’octubre de 2026.
Us uniu, benvolguts Ignacio i Blanca,
als peus de la Mare de Déu de la
Mercè,
ploreu i plou quasi sense saber per què:
s’obre una etapa, i una altra es
tanca.
Oi que qui té a Déu res no li
manca?
Sou un per l’altra el millor
recer,
oh complicitats de l’amor primer!
qui estima de debò, s’embranca.
Un nou llaç entre Mèxic i
Catalunya.
No temeu, tot s’apropa, res
s’allunya
ja sou tots dos del món nous
ciutadans.
Neix avui una església casolana
dalt la torre repica una campana
correu endavant unides les mans.
I a la cúpula la bella Princesa
“Us
diu amunt, amunt, amb la ma estesa”
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