Francisco, al Cielo sin curvas
Esta mañana en la capilla de Roca i Pi, en el momento de dar la paz a Ada Ortega [1] , me la ha retenido: “el Papa ha muerto”. ¿Como era posible? Ni las Hermanas ni los demás residentes sabían nada. Ada, una anciana culta, elegante y buena, insistía, serena: “lo acaban de decir por la tele”. Josefa, algo achacosa pero súper lúcida, preguntaba: “¿no será un bulo más?”. La hermana María Rosa se ha trasmudado: “¡pero si ayer le vi por la tele!”. Sí, María Rosa, pero mamá, María Luz, me decía anoche que en su comparecencia pública pascual a Francisco solo le quedaba “un hilo de voz”. Parecido a lo que le dijo mi padre a mi hermano Josep la víspera de su muerte justo al empezar la pandemia: “sólo me queda un hilo de vida”. Sí, mamá, Francisco, el que te abrazó en enero de 2018 en Santa Marta, el que dijo de ti que eras “de fierro”, se nos acaba de ir. Al despedirme de Ada, esta mañana me ha dicho con una leve sonrisa: “al Cielo, sin curvas”. Todavía desconcertado, en Badalona todo seguía ...